Fecha: Viernes, 23 de enero de 2026
Cada año, más de 120 países notifican casos de lepra. Solo en 2024 se comunicaron 172 717 en el mundo, la mayoría concentrados en la región de Asia Sudoriental, seguida por África, las Américas y el Pacífico Occidental. En cambio, en Europa, la incidencia es residual. En concreto, en España, se notificaron 8 casos nuevos en 2024, todos ellos importados.
Aunque es cierto que desde 2023 a 2024 la notificación de casos se redujo un 5 % a nivel mundial, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos recuerda que la lepra es una enfermedad aún presente en nuestros días y que representa un problema de salud pública con magnitudes muy diferentes entre regiones. Es más, la lepra se considera una enfermedad desatendida, que evidencia profundas desigualdades en el acceso a los servicios de salud, en las condiciones socioeconómicas y en la robustez de la vigilancia epidemiológica.
Como se recoge en el informe publicado por el Consejo General con motivo del Día Mundial de la Lepra –que se celebra el último domingo de enero–, la vigilancia epidemiológica constituye la base para la prevención y el control de la patología.
En entornos con alta prevalencia, los programas nacionales incluyen la notificación obligatoria de casos y el seguimiento de contactos. Esta última es una intervención fundamental para limitar la transmisión e implica la identificación sistemática de convivientes y otras personas del entorno del paciente, con evaluaciones clínicas regulares y, cuando es necesario, el uso de quimioprofilaxis, con la administración, por ejemplo, de rifampicina en dosis única a contactos seleccionados.
Además, la atención integral de los pacientes no finaliza con la erradicación del bacilo causante de la patología, sino que debe incluir el seguimiento clínico, la prevención de discapacidades, la rehabilitación y el apoyo psicosocial.
Los farmacéuticos desempeñan un papel relevante no solo en el abordaje clínico, sino también en la educación sanitaria y en la reducción del estigma. También contribuyen a la detección precoz y a la adherencia terapéutica, así como a las labores de farmacovigilancia.
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